Empezamos el año con toda la actitud, nos consentimos en el fin de año y llenamos el tanque con la familia, amigos y mucha comida, claro que no falta la revisión de lo bueno y lo malo del año anterior y los propósitos para el futuro. La verdad es que al final del año cosechamos muchas cosas en las que estuvimos insistiendo o practicando más y eso nos ayuda a querer más de lo bueno y menos de lo malo. El asunto con los propósitos es que planearlos en mucho mejor que ejecutarlos ¿no? y es que a veces al tratar de alcanzarlos nos desaniman más de lo que nos animan. La palabra propósito en el griego quiere decir básicamente lo mismo que en el latín: poner delante, o sea, proponer un plan para el futuro. Sin embargo, para poder cumplir ese plan necesitamos tener el ánimo para hacerlo, y es ahí en donde encontramos a la muy famosa "fuerza de voluntad". La voluntad es una parte integral del alma, junto con la mente y las emociones (Checa la entrada de: Equilibrio Interior). El asu...