Estamos hechos para vivir y percibir al mundo en cuatro dimensiones, lo alto, lo ancho, lo profundo y el tiempo. Tenemos además en nosotros una dimensión espiritual que nos da un propósito más allá de lo material y la capacidad de conectarnos con Dios por medio de la fe, que nos permite ver lo que no podemos a simple vista. Hay una luz que se usa en el teatro y se dirige para iluminar al actor en el que se supone que nos enfoquemos, esta luz capta nuestra atención mientras en otros lugares del escenario están pasando otras cosas, por ejemplo podrían estar moviendo la escenografía, sin que nos demos cuenta. Es un punto focal escogido intencionalmente para ubicarnos en la historia. ¿Te imaginas que pudiéramos tener una lámpara así? que nos iluminara el camino y no dejara que nos distrajéramos con mil cosas cuando se trata de nuestros objetivos. Te prometo que yo la usaría mucho, porque me distraigo con todo, enserio, todo me interesa 😂 y ya sabes que el que mucho abarca...