Después de hablar sobre la tierra (nuestro corazón) y las semillas (nuestro potencial), nos toca avanzar para hablar sobre el fruto que se produce al limpiar la tierra y sembrar las semillas que escogimos. El tema está padrísimo porque, así como en la siembra, en la esfera espiritual también hay un fruto: el amor. El Amor: El Fruto del Espíritu El amor tiene el poder de cambiar todo lo que toca para bien y transforma nuestra manera de ver "la realidad", mostrándonos un mundo más amable. Por eso, explorarlo a fondo es una gran idea. Aunque es complicado describirlo, podemos pensar en el amor como la corriente de un río que se renueva constantemente y produce vida. Podemos caminar junto a él y sentir su efecto, pero para vivir bajo su influencia, necesitamos meternos a ese río y seguir su corriente, no conformarnos con simplemente mojarnos los pies o tomar un vaso de su agua. Dios es Amor La Biblia dice que Dios es amor, no es algo que Él tiene, sino parte de quién es. Por es...