¿Has notado que cuando dejas de moverte empiezas como a entumirte? Alguna vez un médico me dijo que lo que se inmoviliza se atrofia y eso puede llegar a ser doloroso. Si alguna vez te han puesto un yeso, ya sabes de lo que hablo. Cuando llega el día en que te lo quitan seguramente piensas que vas a salir caminando como si nada hubiera pasado. Pero resulta que tu pie no responde como esperabas. Necesitas tiempo para recuperar la movilidad y, en ocasiones, hasta algunas sesiones de terapia para volver a ponerlo en marcha. Necesitamos permanecer en movimiento porque estamos vivos. Todo lo que tiene vida necesita espacio para desarrollarse, crecer y renovarse. Hace algunos años tenía un dolor crónico en la espalda. Cada vez que intentaba hacer ejercicio, el dolor volvía y yo ya estaba resignándome a vivir con él, cuando decidí comenzar con ejercicios de estiramiento para ver si lograba algún cambio positivo. Poco a poco, tratando de respetar los límites de mi cuerpo, fui descubriendo algo:...